Por Ignacio Oliva
ESPACIO DE MANUELA Y JAIME, UNA VIDA NORMAL.
MANUELA y JAIME tienen una vida normal, comparten un espacio reglado, ordenado, donde reina la sencilla armonía que ha puesto una madre soltera que ha criado sola a su hijo.
MANUELA deja ver detalles de su formación de “buena familia”, de sus inquietudes artísticas, tal vez extravagante a veces, pero su casa no es la de una cajera de supermercado sin más.
Espacio cómodo, nada recargado, pocos muebles, algunos incluso hechos por ella, o re-inventados o re-ciclados.
DANIEL, ESPACIO VERTICAL, ESPACIO SIN MEMORIA:
DANIEL habita un espacio sin memoria ni referencias personales. Es un hombre sin vida interior y se inscribe en un territorio anónimo, provisional, de paredes blancas, limpio y ordenado, espacio de reclusión, espacio esencial. No tiene libros, ni cuadros, ni fotos. Tiene un candelabro judío de 7 brazos para poner corbatas. Una mesa y un sillón donde escribe. Escribe a veces, en tarjetas, con letra muy pequeña y con tinta verde. Sobre la mesa puede haber algunas tarjetas con anotaciones. Se podría decir que allí vive un hombre que “no hace nada”. Tiene el nihilismo de Bartleby, su conducta hipnotiza por su austeridad, por su ausencia de misterio. Construir un espacio con cierta tendencia vertical.
MANUELA, ESPACIO HORIZONTAL, ESPACIO DE IDEAS:
MANUELA/Sola. Habita un espacio que la acoge e identifica, complejo, caótico, contradictorio, mezcla de referencias, afín a sus obsesiones. Hay imágenes, cosas encontradas, cartas sin abrir acumuladas, libros, películas, la casa de cualquier creadora con buen gusto y cierto elevado nivel de conocimientos.
MANUELA vive en un espacio horizontal, un poco zen, todo en el suelo o a baja altura.
MANUELA recibe o compra revistas de arte, cuelga temporalmente imágenes que observa de vez en cuando. MANUELA no es una mujer distraída, aborrece el entretenimiento, es obsesiva, apasionada y visceral
MANUELA tiene el suelo de tierra negra, donde se pone descalza, donde trabaja y le gusta “colocarse”.
MANUELA escribe un día la siguiente frase: “He decidido incendiar mi casa y mis horas para crear un infierno y habitarlo” y la pincha en la pared. No sabemos por qué ni para qué.
El espacio de MANUELA es un espacio de ideas.
“LA PROMENADE DE VENUS” es un personaje más de la película que acoge voces, glorias y desdichas, la vida cotidiana de un grupo de personas y se asoma a sus destinos.
El surrealismo de “La Promenade…” es una metáfora sobre una posición ante la vida y un provocación. Un lugar donde SINESIO pasa mucho tiempo solo. Hay libros por el local que la gente lee. SINESIO es un hombre ordenado, limpio y esencial, sarcástico y desesperanzado.
Hay que crear un bar con toda una gramática afín a un personaje solitario, desarraigado, nihilista.
El bar es una prolongación de sí mismo.
Ignacio Oliva, guionista y director



